Sentarse: el camino más rápido hacia la degeneración física y mental

Seguro que todos habéis escuchado que cuando un astronauta está en el espacio, su cuerpo “envejece” rapidísimo y se degenera físicamente a toda velocidad debido a la falta de gravedad. Lo que seguramente no sabréis es que cuando nuestro cuerpo no recibe esa fuerza de la gravedad en línea recta de forma vertical (estando de pie), nuestro cuerpo sufre el mismo proceso degenerativo que tienen los astronautas, solo que a un ritmo menos acusado.

Has leído bien, sentarse o estar tumbado en la cama o en el sofá demasiado tiempo tiene exactamente los mismos efectos que la falta de gravedad ocasiona a los astronautas, pero a un ritmo notablemente más lento.

Se estima que nuestro cuerpo al menos debería pasar entre 8 y 9 horas de pie, e idealmente en movimiento.

Al menos es lo que deberíamos hacer para evitar una degeneración prematura de nuestro cuerpo, debido a la falta de estímulos (gravedad) que fuercen a nuestro cuerpo a mantener sus capacidades físicas. ¿Cuántas personas de vuestro entorno más cercano conocéis que pasen de pie tanto tiempo? Por desgracia apostaría que muy pocas…

Consecuencias del sedentarismo:

Dentro de los cambios que sufre el cuerpo de los astronautas en el espacio, y que sufren igualmente las personas sedentarias, encontramos los siguientes:

Descripción gráfica del estilo de vida sedentario de hoy en día. De hecho, es nuestra forma habitual de terminar el día, después de tirarnos todo el día sentados en nuestros trabajos.
  • Capacidad aeróbica reducida.
  • Menos volumen plasmático en sangre.
  • Menor densidad ósea, volumen muscular, fuerza y potencia.
  • Músculos flácidos.
  • Postura encorvada.
  • Incremento de la fatiga.
  • Menor capacidad cardiaca y volumen del corazón.
  • Movimientos y tiempos de reacción más lentos.
  • Reflejos irregulares.
  • Sustitución de la masa muscular por grasa.
  • Menor sensibilidad a la insulina.
  • Disminución de la testosterona.
  • Dolor en articulaciones.
  • Pérdida de colágeno.
  • Digestiones más lentas, tránsito intestinal y absorción de nutrientes más lenta.
  • Incontinencia urinaria.

Cómo podéis observar, éstos son los cambios que observamos comúnmente con la edad. ¿Pero se deben realmente a la edad, o a nuestra falta de actividad física que justifique que nuestro cuerpo mantenga su funcionalidad? Vemos muchas veces la vitalidad de los niños con envidia… ¿Hace cuánto tiempo dejaste de correr, saltar, colgarte de tus brazos, escalar, tirar objetos, cogerlos al vuelo, hacer pinos o volteretas y tener una actitud jovial de la vida?

Si los astronautas que regresan a la tierra con un envejecimiento prematuro de su cuerpo, consiguen recuperar sus capacidades físicas anteriores en unas semanas o en unos meses, ¿qué impide a cualquier otra persona hacer lo mismo?

Es un mito que cumplir años debería significar una disminución de la actividad física.

La verdad es muy diferente: La función mantiene la anatomía (estructura). ¡Si no lo usas, lo pierdes!

Nuestros huesos necesitan soportar pesos importantes y resistir fuerzas considerables para no volverse blandos. Nuestros músculos necesitan realizar a menudo actividades que supongan un reto para evitar volverse más débiles y más lentos. Nuestras neuronas necesitan ser utilizadas sistemáticamente en una amplia variedad de actividades voluntarias, para evitar que se deterioren.

En el otro extremo de todas estas actividades que nuestro cuerpo necesita para mantenerse saludable encontramos una actividad en la que por desgracia la mayoría de la población se encuentra durante horas y horas: ¡Sentarse! Ya sea durante el trabajo, comiendo, viendo la tele, en el coche o en el transporte público, la mayoría de la población pasa la mayoría del día fuera de la posición erguida que nos diferenció del resto de animales.

El sedentarismo prolongado está significativamente asociado con un mayor riesgo de muerte por cualquier causa independientemente de la actividad física que se realice.

Los resultados de diversos estudios al respecto así lo concluyen. Según varios expertos, como el Dr Kelly Starrett, si te sientas más de 6 horas al día, da igual cuanto entrenes o cuanto te muevas, se te podría considerar población sedentaria aunque seas deportista de élite, y vas a tener los mismos riesgos de salud asociados a ese estilo de vida sedentaria.

Sentarse es muy perjudicial para nuestra salud por dos motivos:

  1. Es un desastre ortopédico que causa una miríada de disfunciones en el cuerpo.
  2. Si estás sentado no te estas moviendo. Ser sedentario tiene un impacto a largo plazo en tu salud muy perjudicial y negativo.

A nivel postural, sentarse en exceso te predispone y conduce a:

Con las jornadas de 8 horas que solemos tener en nuestros trabajos de oficina, sobrepasar las 6 horas sentados al día es muy fácil, por lo que la triste realidad es que casi nadie se salva de ser población sedentaria.
  • Problemas de mandíbula.
  • Dolor de cuello.
  • Rigidez en el pecho y en los hombros.
  • Mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.
  • Respiración disfuncional.
  • Mayor riesgo de diabetes tipo 2.
  • Síndrome de túnel carpiano.
  • Dolor de espalda.
  • Degeneración muscular.
  • Disfunción de suelo pélvico.
  • Aumento de peso.
  • Rigidez en las caderas.
  • Dolor de rodilla.
  • Todo tipo de problemas en los pies.

El objetivo de este artículo no es deprimirte ni asustarte. Todo lo contrario. El objetivo es proponerte cambios en tu estilo de vida que mejoren tu salud y que te permitan revertir tu condición física, si así lo deseas.

Te proponemos los siguientes cambios para pasar menos horas sentado al día, y mejorar tu salud:

  1. Reducir el tiempo sentado no necesario en tu vida. Quizás no tengas más remedio que estar sentado en el coche para hacer un viaje, o para comer, pero en otros momentos tienes más opciones. Trata de reducir al máximo el tiempo que pasas sentado, sentándote sólo cuando sea realmente necesario. Esto es especialmente cierto cuando estás en tu tiempo libre. Hábitos como poner las cosas un poco más lejos de tu mesa de trabajo, para tener que levantarte a por ellas, hablar por teléfono de pie o incluso trabajar de pie siempre que puedas, te ayudarán a mejorar tu salud sin cambiar drásticamente tu estilo de vida.
  2. Levántate y muévete al menos 2 minutos por cada media hora que pases sentado. Esto te ayudará a cambiar tu posición y evitar adherencias fasciales que limiten tu movilidad.
  3. Mejora tu postura y tu calidad de movimiento. Este es el objetivo fundamental de Zen Dynamics® como centro, así es que ya tienes la excusa perfecta para hacernos una visita.
  4. Dedica 15 minutos al día a hacer labores básicas de mantenimiento de tu cuerpo. Dentro de este mantenimiento básico podemos encontrar ejercicios de liberación miofascialestiramientos y movilidad articular. El objetivo es mantener nuestra movilidad dentro de su rango óptimo, quitarte dolores y restaurar la agilidad natural de nuestro cuerpo evitando que se quede rígido.

En Zen Dynamics® podemos enseñarte cuáles son los ejercicios más adecuados para ti en base a tus necesidades. Nos encantará ayudarte 😉

 

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